Los quince viejos monstruos del Tren Fantasma ya no asustarán a nadie. Ayer, a plena luz del día, yacían como muñecos sin vida. Un grupo de obreros comenzó las tareas de desarme de la estructura terrorífica que llevaba 7 décadas en el Parque Rodó.
20 mar 2014
El Tren Fantasma dejó de correr el domingo pasado y el miedo se tomó un descanso. La compleja tarea de desmontar la antigua estructura se lleva adelante con mucho cuidado, según dijeron los empresarios a cargo del juego a El País.
En pocas semanas habrá un nuevo juego aterrador en el Parque Rodó. No se conocen muchos detalles. Se sabe que ocupará el lugar de la también desaparecida Montaña Rusa, al lado del Mambo. Será una casa embrujada, ambientada en el lejano oeste americano y que se recorrerá en un tren cuyo recorrido supera los cien metros.
Algunos nostálgicos quieren quedarse con alguna parte del Tren Fantasma como recuerdo pero no tendrán suerte.
La empresa permisaria que maneja el antiguo juego del miedo anunció que no se desprenderá de la escenografía ni de los vagones.
"No se venden, porque su precio está lejísimo de lo que puede acceder la gente. Me han llamado para comprarme los carros, las paredes y los muñecos; me han vuelto loco, la verdad. No están enterados de cuánto valen. Uno nuevo anda en US$ 10.000, muy caro; además, tengo varios parques en Sudamérica y seguramente vayan para alguno de ellos", informó el empresario Fernando Mengot, quien está a cargo de la concesión de los juegos.
La familia de su socio, Robert Gioga, participa de la administración de los entretenimientos del Parque Rodó desde hace 50 años.
En aquel momento se le hicieron las primeras modificaciones, a las que se agregaron otras hace veinte años, tanto en la fachada como en el equipamiento interno, con nuevos muñecos y escenografía, según recordó Gioga, cuyos abuelos fueron los creadores y primeros dueños del Tren Fantasma, construido en el año 1939.

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